Dos hombres ya maduros

Dos hombres ya maduros (es decir, dos ancianos), hablan sobre el envejecimiento, y uno le dice al otro:

La peor parte se la llevan nuestras mujeres, y además ellas se niegan a admitir que envejecen y tratan siempre de esconder sus achaques.

Tienes mucha razón, pero he encontrado un buen truco para hacerles ver sus discapacidades a través de un sencillo juego:

Así, si quieres saber si tu mujer empieza a quedarse sorda, colócate a 10 m. de ella y hazle una pregunta.

Después, cuando veas que no te responde, acércate a 5 m. Después a 2 m. y después a 1 m.

y entonces no le quedará más remedio que aceptar que se está quedando sorda…


El otro encuentra la idea muy buena y cuando vuelve a casa se coloca a 10 metros de su mujer y le pregunta con voz fuerte:

Cariño, ¿qué hay de cena?
No recibe respuesta.
Entonces se acerca a 5 metros y le pregunta de nuevo:

Cariño, ¿qué hay de cena?
No recibe respuesta tampoco, por lo que se acerca a 2 metros y le vuelve a preguntar:

Cariño, ¿qué hay de cena?
Sigue sin recibir respuesta.


El tipo, divertido por el funcionamiento del truco de su amigo, se aproxima a apenas un metro y grita:

Cariño, ¿qué hay de cena?
Su mujer se gira y le dice, con cara de exasperación:

¡¡¡Te lo digo por cuarta vez, ****!!! ¡¡¡sopa y croquetas!!!

Written by Mariana

Mariana es una experta en manejo del estrés y humor, escritora de comedia, comediante e instructora / entrenadora de comedia. Ella tiene un M.P.H. grado que es sinónimo de maestría en salud pública o maestra del humor público Consulta con organizaciones sobre cómo usar el humor para manejar el estrés, el cambio y el conflicto, y estimular la creatividad, el trabajo en equipo y la moral

Por una carretera estrecha circulaba

Por una carretera estrecha circulaba

Una mujer en el aeropuerto esperando la de su vuelo

Una mujer en el aeropuerto esperando la de su vuelo